Pregón Mª Inmaculada (Maneje) 2005

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 Por  ORENCIO RODRÍGUEZ FAJARDOOrencio-2005

 
Antes de comenzar, me gustaría agradecer a la junta directiva del teleclub de este barrio de Maneje, su invitación para hacer el pregón de las fiestas de este año en honor a la Virgen Milagrosa.

La verdad que para mí estos actos sociales me impone respeto, y aunque al principio me resistí un poco, también lo veía como un deber de vecino el compartir con ustedes las vivencias del barrio y el contagiarles de ilusión para festejar más unidos que nunca las fiestas de este año.

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas. Hace cuatro años mi esposa Camelina fue la pregonera de estas fiestas. Ahora me toca a mí. La intención simplemente es la de compartir con ustedes los recuerdos y las ilusiones que tengo en este entrañable lugar y el invitarles a todos ustedes que estas fiestas sean realmente expresión de un barrio unido con identidad propia.

Ya todos ustedes me conocen, pero para aquellos que mi cara es desconocida decirles que me llamo Orencio Rodríguez Fajardo. Soy vecino de esta zona desde el año 1970. Procedo del barrio de la Vega, en esta misma ciudad.

¿Por qué vine a Maneje a vivir? Seguramente, que por la misma razón que todos ustedes. Porque los solares de esta zona, por aquel entonces, no eran caros. Además no teníamos que hacer proyectos, que era una cosa más, que disparaba el presupuesto y el dinero en aquel tiempo no era muy abundante. Sólo bastaba con hacer un par de habitaciones y a vivir.

La verdad es que el barrio de Maneje no es el mismo que cuando llegué por primera vez. Sólo se componía de muy pocas casas, separadas unas de otras. Para visitar al vecino teníamos que andar por una improvisada vereda de tierra, porque no gozábamos de las carreteras que ahora tenemos.

Tampoco teníamos en aquellos años, luz, ni agua, ni teléfono porque donde construimos las casas era zona rural. Las casas se iluminaban por las noches gracias a las velas, faroles, linternas… Las dificultades de aquella época nos llevó a unirnos como vecinos y a buscar soluciones a la situación precaria que vivíamos.

El primer logro que conseguimos como vecinos unidos fue la luz. José Villanueva, que por aquel entonces era presidente de la asociación de vecino, fue el que impulsó la lucha por la corriente eléctrica para nuestras casas. Así fue. Cada uno pusimos una aportación económica para pagar a una compañía que nos instalara la luz en nuestras viviendas.

El segundo logro que conseguimos fue que las veredas estrechas del barrio se convirtieran en carreteras. Todo gracias a una subvención, que Extensión Agraria nos facilitó, al escuchar las necesidades que nosotros teníamos y el deseo de todos los vecinos de mejorar el barrio.

Recuerdo las primeras familias que vivían en este barrio cuando yo llegué. La mayoría de ellos procedían de la “vuelta abajo”, es decir, de Yaiza.

  • Los Duartes: familia trabajadora de las Salinas, en el muelle, en la Disa.
    Personas humilde y con ganas de entablar relaciones con los vecinos.
  • Marcial Hernández: Persona de gran corazón y uno de los primeros vecinos de este lugar. Me acuerdo aún de los cuentos que nos hacía de las personas de la “vuelta de abajo” y de las horas que se pasaba charlando con José Nieves, practicante del barrio.
  • Pedro Rodríguez, Víctor, Juan Duarte y muchos más, que han contribuido en la construcción de este barrio y nombrarlos sería no finalizar este pregón.

El hacer memoria del pasado del barrio y de los primeros vecinos, me lleva a recordar como fueron las primeras fiestas. Todo comenzó en el almacén de Gavi y la fiesta se celebraba en un sólo día. Se comenzaba con la misa en dicho salón. Continuábamos con la fiesta de los niños donde lo importante era la piñata que se colgaban de una casa a otra y terminábamos compartiendo la comida que cada uno traíamos de nuestra casa.

Éramos como una gran familia donde todos nos conocíamos y el pretexto de la fiesta nos ayudaba a encontrarnos y vivir un día de fraternidad.

Poco a poco el barrio fue creciendo y el Ayuntamiento fue respondiendo a las necesidades que teníamos. Una de esas necesidades era el tener un lugar donde encontrarnos los vecinos y así fue como se construyó el teleclub en el cual nos encontramos ahora.

También se vio la necesidad de la construcción de la iglesia del barrio. Incluso llegamos a colocar con ilusión la primera piedra donde ahora está el parque infantil del barrio. Por dificultad de la calificación del suelo al final no se construyó, pero las ilusiones de tener una iglesia en el barrio nos llevó a buscar otra solución.

Surgió la oportunidad estando Don Elías Zait de párroco, para comprar un almacén y ante esa ocasión todos los vecinos nos volcamos para conseguir dinero para la compra. Rifas, donativos, ventas de manualidades, etc… Sor Isabel fue la que más nos contagió el empeño de conseguir el reto de comprar el almacén, porque para nosotros no era un simple almacén, era nuestra Iglesia que tanto deseábamos.

Con esfuerzos y con nuestras propias manos para convertir aquel almacén en un lugar digno donde celebrar la Eucaristía, y también gracia a la familia Rosa, en el año 1994 terminamos lo que ahora es la iglesia del barrio.

Hecho el teleclub, la fiesta se trasladó a estos salones y ya no era uno, sino varios los días de fiesta donde se desarrollaban distintas actividades culturales como lúdicas, Playback, las solteras contra las casadas, el envite, las bolas, tiro al plato, etc… Juegos y actividades que aún hoy en día se sigue haciendo.

Un acontecimiento que vivimos en el barrio y que ayudó a que las fiestas tuviera más realce y profundidad, fue la llegada al barrio en el año 1990 de la comunidad de las Hijas de la Caridad. Comenzaron su labor con una guardería de niños, pero después de tres años, se convirtió en una residencia de menores.

¿Quién mejor que las Hijas de la Caridad para enseñarnos las cualidades de la Virgen de la Milagrosa? Durante años celebramos las fiestas del barrio en honor de la Virgen, pero quizás en la menos que nos fijábamos era en ella, nuestra madre la Virgen María.

Fueron las Hijas de la Caridad las que con su ejemplo de trabajo por los pobres desde la humildad, el silencio y el cariño; desde su testimonio de vida; desde ese amor a la Virgen, la que nos enseñó a fijarnos en María.

Han sido las Hermanas, las que nos ayudaron a descubrir que realmente quien nos invita años tras años a vivir un tiempo de fiesta es nuestra Madre la Virgen de la Milagrosa. Ella, como una madre, nos invita a nosotros sus hijos a celebrar por estas fechas la vida.

De todas las hermanas que han pasado por la comunidad de Maneje me gustaría recordar a Sor Benedicta. Seguro que aún todos nosotros mantenemos en la retina su imagen delgada y con el hábito azul caminando por nuestras calles. Ella conocía todos los rincones del barrio ya que con frecuencia visitaba a los enfermos. Sor Benedicta sabía contagiar de alegría e ilusión tanto a niños, como a jóvenes, como a personas mayores. Ella también luchó por estas fiestas y siempre cuidaba que recordáramos que quién nos invita a la fiesta en nuestra Madre la Virgen de la Milagrosa.

Aprovechar la ocasión para agradecer a la comunidad de las Hijas de la Caridad, a Sor Margarita, Sor Felisa, Sor Rosario, Sor Pino y Sor Ana María la labor que están realizando en el barrio y pedirles que sigan ayudándolo con su testimonio de vida silenciosa a cercarnos a Maria.

Me gustaría terminar este pregón invitándoles a todos ustedes a soñar con el futuro del barrio. Mi sueño es ver terminado muchos de los proyectos que revindicábamos las pocas familias que vivíamos al principio en este barrio. Ver terminada las canchas del teleclub para que los niños y jóvenes de Maneje puedan tener un lugar en condiciones donde hacer deporte para una vida sana. También ver finalizada la biblioteca, para que nuestros hijos y nietos puedan tener un espacio para la cultura y la formación. Que las carreteras y las aceras no se vuelvan a convertir en las antiguas veredas de piedra y fango debido al deterioro y falta de mantenimiento por parte de las competencias correspondiente.

Que en Maneje vaya brotando el color verde de los parques o jardines para que podamos encontrarnos los vecinos o simplemente pasear.

Sueños que se pueden hacer realidad si cada uno de nosotros ponemos un poco de interés, ilusión, esfuerzo por conseguir un Maneje nuevo.

Comienza las fiestas de Maneje. Todos estamos con ganas de vivir unos días de alegría, de diversión, de recuerdos, de encuentros con los vecinos, amigos, familiares, etc…

Que estas fiestas en honor a la Virgen Milagrosa no sean solo unos días de diversión sino una oportunidad para comenzar a construir un barrio más humano, un barrio más solidario, un barrio más unido.

 ¡Felices fiestas de la Milagrosa!

Maneje — 18 de Noviembre de 2.005

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