Pregón de San José Obrero (Titerroy) 1999

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POR  FRANCISCO GONZÁLEZ GONZÁLEZ

Francisco Glez. Glez.

 

Amigas y amigos:

 Quiero expresar mi más profundo y sincero sentimiento de gratitud a todos Vds. y a la Comisión de fiestas del populoso barrio de Titerroy por el honor que me hacen de ser el pregonero, una vez más, de las fiestas patronales de San José Obrero del presente año 1999, último del milenio. Y parodiando o imitando a Juan Salvador Gaviota diría… “Titerroy ¡Gracias por invitarme a tu fiesta de cumpleaños! Tu casa está a muchos kilómetros de la mía, y viajo sólo si tengo una buena razón…. Una fiesta para Titerroy es la mejor razón…. y ansío estar contigo”.

Comienzo a dar lectura a estos folios, lectura en forma de pregón, donde creo haber vertido recuerdos, sensaciones, y sobre todo vivencias, de las que siempre saqué grandes lecciones de un pueblo sencillo, acogedor, trabajador, en unas circunstancias para mí inolvidables, por ser la primera parroquia que animaba una vez ordenado de sacerdote en el año 1.968.

Me han pedido ser el ” vocero “, el pregonero de las fiestas de San José, en Titerroy. He dado el sí a tal petición, consciente de que no es fácil llevar un gran y buen mensaje a los que quieran escucharlo. Pero desde la paciencia de Vds., desde el corazón bondadoso de Vds. y desde mi propia experiencia, pondremos todo lo necesario para hacer que con estas mis palabras se abran las puertas a unos días de alegría, de ilusión, de acogida y de descanso, como son o deben ser siempre unas fiestas.

Pregonar es anunciar, es gritar, es llevar o traer una noticia, es decirle a alguien algo. Y yo quiero anunciar que las fiestas de Titerroy comienzan; que la primera parroquia desmembrada de San Ginés abre sus puertas para tener unos días de alegría compartida, de júbilo que lleva y que trae, de puertas abiertas al menos las de unos corazones sencillos como los de esta gente querida.

Y yo quiero anunciar y gritar a todos, pregonándolo, que la gente de Titerroy se siente agradecida con el ” ayer “, con la gente del ayer. Gentes que venidos desde Playa Blanca, Femés y de Órzola, desde la Santa y Tías, de la Graciosa o de cualquier pueblo del interior de la isla fueron llegando al Arrecife de entonces, habiendo dejado atrás su propia casa, su pueblo, su ambiente, su arado o enarenados, sus costumbres, sus viñas, su bodeguita y su nacer.

Fueron años duros, cargados de ” dolor esperanzado “; fueron años en los que se iba gestando en las entrañas de la madre isla lanzaroteña, un Lanzarote próspero y potente, que se pudiera mirar a sí mismo, aunque no se bastara a sí mismo.

Y que quiere ser servidora de un ” mañana esperanzado”. Quiere sentirse comprometida con la gente del mañana, siendo fiel a un ” presente, o sea, al hoy que les ha tocado vivir, sin cerrar los nos a la realidad que viven, a los acontecimientos que se suceden, y sobre todo a las personas que habitan nuestra barriada, especialmente a las más desfavorecidas.

Alguien dijo alguna vez que ” en el centro de la Historia, nos jugamos la Historia”.

Somos constructores de una tierra nueva. Tierra nueva en sus polvorientos llanos de hace 35 o 40 años donde sólo se sembraba y donde el trigo, las aulagas y las papas crías eran los arbustos que se cosechaban; tierra nueva en sus construcciones de pequeña barriada con casas construidas por el Ministerio y muy pocas por particulares. Estas tierras polvorientas, se fueron transformando en calles, parques, colegios, jardines, cuarteles, hospitales, Clubs de pensionistas, templos, canchas deportivas, institutos, etc… pero sobre todo, tierra nueva en sus gentes, muy pocos nativos de Arrecife, y la gran mayoría venidos de los pueblos del interior al socaire de las Fábricas de pescado, el comercio o la construcción que dio vida a la gran barriada que florece y descuella oteando no solo el gran Arrecife sino el mar del que tantos vecinos de la barriada sacaron adelante su familia.

¿Cómo no recordar las primeras escuelas del Sanjurjo o del Benito Méndez y a tantos y tantos maestros y maestras que por ellas pasaron? ¿Cómo no recordar las academias o escuelas particulares de Gregorito, de Dña. Frasca que plantaban en los niños las primeras letras y los primeros principios de la formación humana y cristiana? ¿Cómo no recordar las piteras, Los Pinos o el Morro de Elvira? ¿Como no recordar la plantación de las 28 columnas que D. Ramón, párroco de Arrecife, con gran ilusión y sueño plantó para si algún día nacía la nueva Iglesia de Santa Coloma? ¿Cómo no recordar la interminable lista de personas y familias que se apuntaron con 25, 100 o 500 ptas. para empezar a construir nuestra Iglesia?

Quiero entonar un canto en honor a todas las personas que formando asociaciones juveniles, deportivas, de vecinos, etc. de otra época y de esta, han luchado por un Titerroy más próspero, más digno, más humano, habitable y solidario. A tantas y tantas personas que ayer y hoy, de forma desinteresada, callada y efectiva, están trabajando por el barrio o el pueblo de Titerroy, sin que les importe el hablar de los que no arriman el hombro, de los que sólo y todo lo miran desde su raquítica y miope visión; de los que quieren que todo se les dé hecho; de los que miran, hablan y destruyen…Quiero entonar un cántico en honor a aquellos que desde lo más sencillo…. cuánto recuerdo aquellas reuniones de la Asociación de Vecinos: “A ver tú, Castillo, mañana te toca recorrer las calles para ver los bombillos fundidos….” Pues a ti, Agustín, te toca ver las vallas rotas de los jardines… “y… ¿Qué les parece si ponemos unos cartelitos animando a la gente a cuidar los jardines…? Hasta lo más complicado en las fiestas patronales, actos culturales, recreativos, sociales, etc, sólo buscaban cómo engrandecer a unos niños, hombres y mujeres de nuestra barriada para sentirnos más a gusto y mejor.

Mirar al pasado o mirar el ayer no es para llenarnos de nostalgia o pesimismo. Simplemente es para ver las raíces, los cimientos, que generación tras generación, se fueron poniendo para levantar el edificio que hoy tenemos. Pensar o mirar el mañana es porque queremos que las futuras generaciones se sientan orgullosas de un pasado que les abrió todas las esperanzas. Y mirar el hoy o el ahora no es para creernos los mejores, sino para sentirnos responsables de la realidad que tenemos. Una realidad que la cifrarnos en cosas positivas corno: Colegios, Institutos, canchas deportivas, calles asfaltadas, gente que estudia aquí o fuera, comercios, casas nuevas, parques, Asociaciones de Vecinos, Club de mayores, barrios nuevos, Bibliotecas, Iglesia, o sea nuevo y mejor estilo de vida. Y al mismo tiempo ser observadores de lo negativo que podamos tener: como la gran lacra del paro, la droga, el alcoholismo, el analfabetismo, la insolidaridad, la marginación, la pobreza, la emigración obligada o la acomodaticia, la falta de ilusión y esperanza, la poca atención a los ancianos, algunas injusticias sociales, el materialismo insolidario y capitalista etc… etc. Realidades, que aunque nos duela, hemos de reconocer y por las que hemos de luchar si queremos construir una ciudad nueva.

Ante estas realidades unos no quisieron aguantar más, y desesperanzados se lanzaron por caminos falsos e ilusorios; mientras que muchos aprendieron a forjarse un futuro, a trabajar por unos ideales, a formar y a formarse para hacer un Lanzarote, un Arrecife o un Titerroy nuevo y próspero.

Y todo ¿Para qué?

Para hacer una vida más digna, para sentir y vivir que el hombre es progreso, para en definitiva… crecer.

Crecer en cultura. Es la mejor herencia que podemos tener y dejar. De nada nos vale tener el mejor trabajo y el mejor colegio, si no hay un pueblo y una gente empeñada en prepararse abriendo caminos a todo lo nuevo.

Crecer en vida social: Más sanidad y mejor dotada; más centros para compartir ratos de ocio y alegría; más deporte que disponga físicamente al joven y al mayor y les haga luchar por una mente sana en un cuerpo sano; más convivencia donde nos conozcamos y nos interrelacionemos.

Crecer en vida sana: Que seamos capaces de poner en una balanza lo que construye y lo que destruye. Que lo primero haga inclinar esta balanza; buenas costumbres, familias unidas, diversiones sanas, deporte y canchas deportivas, teatro, acampadas, excursiones. O se, todo lo que hace del hombre y la mujer, del niño y del joven una persona digna, que se planta en el presente, pero mirando esperanzado el futuro.

Crecer en esperanza: Es verdad que hay motivos para desesperar: la falta de motivaciones, el miedo al futuro, la vaciedad y el sinsentido de la vida, el pasotismo, lo fácil y lo cómodo. Pero no. Un mundo nuevo nos espera. No nos cansamos aunque el camino sea largo.

Por eso desde aquí, al abrirse las puertas a las últimas fiestas de Titerroy en el presente siglo, me atrevo a hacer una llamada A Vds. los políticos: Son sólo administradores de unos bienes. No son dueños. Y la gestión que se les encomienda no es otra que administrar bien y en bien de todos, no de unos pocos. Se les pedirá cuentas de si miraron al futuro o se anclaron en el presente o en el pasado mirándose al propio ombligo.

A Vds. los padres: Dura es la lucha y difícil la tarea. Sin esfuerzo no hay éxito. Nadie da lo que no tiene. De aquí la necesidad de prepararse, de formarse, de ser testigos constantes. Los hijos miran, observan, quizá abusen, pero les ven como modelos a imitar.

A Vds. los educadores: ¡Qué tremendo papel les ha tocado! No se trata de impartir o dar una asignatura, sino de formar a niños, jóvenes o mayores. Formar partiendo de la persona.

A Vds. los jóvenes: Como alguien ha dicho ” son el prodigioso oleaje del existir”. Luchen y apuesten por una vida distinta, en medio de los ciclones y tifones que les quieran hacer caer y aplastar. Nada más triste que tener en las manos tantas posibilidades y tirarlas por falta de ilusión y esperanza.

A Vds. colectivos juveniles, Asociaciones de Vecinos, o instituciones privadas o públicas: Nunca se vio tantas posibilidades en manos de un pueblo para realizarlas desde la participación ciudadana, desde el compromiso personal y comunitario como en estos tiempos que nos ha tocado vivir. ¡Cuánta responsabilidad la de todos los que componen estos colectivos!

– Incluso, me dirijo a la Institución de la Iglesia Católica o a otras Iglesias que tienen capacidad y fuerza en su mensaje para transformar a toda una sociedad. No podemos tranquilizarnos metiéndonos en nuestros cuarteles. Tenemos que salir, airear y llevar la Buena Noticia de que podemos construir un mundo nuevo.

Amigas y amigos de Titerroy, y de Lanzarote entero. Estamos viviendo unos momentos tan importantes, a nivel de cultura, de poder económico, de un despertar a una sociedad distinta, de participación ciudadana desde la política o Asociaciones Vecinales, de apertura a los valores del Espíritu… etc., que si no los aprovecharnos y los vivimos, si no nos dicen nada, si no ponernos todo el empeño e interés, pasaremos como los ” vividores ” de la historia, pero no corno los ” constructores” de la Historia.

Y nosotros queremos aportar a esa Historia el grano de arena que cada uno, ” desde su papel y responsabilidad ” tiene que realizar; hemos de pronunciar la palabra precisa para ir escribiendo toda una página bien llena; hemos de poner el bloque sólido y básico para seguirla construyendo desde unos verdaderos cimientos; hemos de poner en nuestros corazones ese fuego volcánico que llevan nuestras montañas y volcanes lanzaroteños; hemos de aportar cada uno, igual que la flor en cada jardín, ese color y olor, para que nuestro Lanzarote brille con luz propia, siempre reflejando la sencillez de sus gentes, la acogida de sus corazones y hogares, la transparencia en su búsqueda de nobles y dignos ideales, la dignidad de toda una isla que se ha esforzado y se esfuerza a través de los siglos por superar todos los temporales, llámense Mitlic, el Niño, o años de sequía. Lo importante, es la seguridad de nuestro caminar…. y siempre unidos.

Esa es la meta, ese es el horizonte que nos tiene que despertar de nuestro letargo. No podemos dormirnos ni cruzarnos de brazos, ni que me lo den todo hecho. Tenemos que dar y darnos, y darnos con lo mejor de Nosotros.

Permítanme terminar con la anécdota de un agricultor listo, muy listo:

Era el que cosechaba siempre el mejor millo y así lo exponía en las Ferias del campo. Y siempre tenía la costumbre de compartir las mejores semillas de millo con todos los agricultores del pueblo.

Alguien le preguntó

– ¿Y porqué compartes tus mejores semillas? No lo entiendo.

A lo que él respondió:

En realidad por puro interés. El viento tiene la virtud de trasladar el polen de unos campos a otros. Por eso, si mis vecinos cultivan millo de clase inferior, la polinización rebajaría la calidad de mi propio millo. Esta es la razón por la que me interesa enormemente que sólo planten de mi mejor millo.

Y tenía razón, aunque fuera por su propio interés.

Pues así hemos de ser y hacer nosotros. Vamos a regalar de nuestros mejores valores. No queremos que nadie de fuera nos eche a perder los nuestros, nuestras cosechas. Así se cumple el gran pensamiento: ” Todo lo que das a otros…. te lo estás dando a ti mismo”.

Pues con esta pequeña anécdota termino. Aunque sea por nuestro propio interés. Que el viento de los tiempos, de las épocas; que el viento de Lanzarote, y aquí nunca falta, trate de polinizar nuestra gran y buena cosecha al igual que las cosechas de quienes nos visitan, y que nadie trate de polinizarnos con aquellos contravalores que no nos gustaría sembraran entre nosotros.

Por eso les digo cuál es mi sueño:

“Soñé que vivía en una barriada
donde todos nos conocíamos
donde todos nos mirábamos
donde todos nos comprendíamos

Soñé que mi pueblo de Titerroy
era una pueblo más acogedor
era un pueblo solidario por excelencia,
era un pueblo bello, verde, oloroso.

Soñé que mi Titerroy
no sólo cambió de nombre
sino que para bien de todos
cambió en su gente, cambió en el corazón de su gente”

¡¡¡ Felices fiestas de San José Obrero de 1999, últimas del siglo XX !!!

 

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