Pregón de La Democracia 2002

 volverPOR    JOSE MIGUEL PARRILLA CURBELO

Parrilla

Señor Presidente, Señores Socios.

Señoras y Señores, Buenas noches.

Cuando me habito al susto, por esta intervención, me permitió pensar qué tendría yo que decir de esta Sociedad DEMOCRACIA, habituado al susto, repito, llegué a la conclusión de que puedo expresar lo que tengo que decir, con una sola palabra: GRATITUD. Y, además, que esta gratitud que yo siento creo, la hemos sentido muchas generaciones de lanzaroteños.

Pero por esto de que es obligado decir algo más, permítanme dar un pequeño rodeo.

LANZAROTE 1850. Con un panorama de crisis profunda que supuso una importante pérdida de población, en un Arrecife que en el año 1851 tenía 1845 almas, en este Arrecife surge LA DEMOCRACIA. ¿Cómo fue posible?, nos preguntamos todos.

A mí me ha ayudado a entenderlo lo que sucede en el mito griego de Dédalo, Ícaro y el laberinto. Nos dicen los textos de la biblioteca de esta Sociedad, que Dédalo y su hijo, que se encontraban desterrados en Creta, fueron condenados a entrar en el laberinto, por él construido, y del que no recordaba los planos, a causa del hilo y
del Minotauro.

Lo que sucedió según Comte Sponville, fue que en el laberinto, tras correr durante mucho tiempo, tras haber atravesado las millares de salas, de pasillos, perdidos por completo en esas vueltas y rodeos de callejón en callejón, de falsa salida en falsa salida y siempre ante las mismas puertas, siempre ante los mismos muros, hubo un momento sin aliento ni esperanza en que Dédalo comprendió que no había salida por ninguna parte. Todos sus esfuerzos inútiles y toda esperanza ilusoria. Entonces se detuvo, y con las plumas que se les caían a las aves en el laberinto y con la cera de las velas que habían llevado las innumerables víctimas del laberinto, y de su anterior huésped, EI Minotauro con esos materiales que siempre estuvieron allí, construyó unas alas con las que pudieron salir.

LA DESESPERANZA LES DIO ALAS. Así quiero yo entender la voluntad y el deseo de los que, en un Arrecife diezmado por la miseria y su segura secuela, la Emigración, alumbraron esta Sociedad. Con los recursos de la educación y la organización de la convivencia bajo las luces de la Ilustración, fabricaron las alas de la civilización. Muchos años después César Manrique, con los materiales y recursos de esta tierra, con confianza en nuestras capacidades, construyó unas alas para esta población. Pero esta es otra historia.

Aquellas alas construidas por nosotros y para nosotros se plasmaron en esta Institución ayudando a conformar nuestra identidad, pasando de individuos aislados a formar sociedad en uno de los procesos de socialización más importantes que hemos conocido. Hoy, con los retos que tenemos planteados en Lanzarote, La Democracia continua siendo uno de los símbolos más importantes con que cuenta la Isla, y su finalidad de organizar la convivencia, la convierte en un decisivo instrumento para la integración y cohesión del magma que hoy somos. En este sentido, recuerdo como uno de los más importantes hechos de la época en que fui directivo, el que se hiciese socio D. Diego Carmona Santiago, q.e.p.d., patriarca de la comunidad gitana en Lanzarote. Este es el camino, y no los intentos de crear guetos por comunidades llamadas regionales.

Y esas alas construidas, pienso, quizás con malicia, eran sobre todo para un sector de nuestra sociedad insular: lo más pueblo de nuestro pueblo. La Democracia permitió a muchos sentir el orgullo de mirar como iguales a todas las personas. Permitió a los humildes construir una institución modélica que no tiene que mirarse en ninguna otra. Renovar el compromiso asumido por La Democracia con Lanzarote, es decir, afrontar la solución a nuestros problemas desde los principios democráticos y los valores de la ilustración, organizar la convivencia y la cohesión social, fortalecer nuestra identidad apoyando esta institución, todo ello nos exige, hoy, contar con las instalaciones adecuadas para ofrecer unos excelentes servicios culturales, recreativos y deportivos. Pero aquí, como en tantas cosas, tropezamos con las insuficiencias políticas… y algo más.

La historia es conocida: el afán de tener salida al mar e instalaciones deportivas ha sido sistemáticamente bloqueado por el Ayuntamiento de Arrecife. Primero se burló este solar de enfrente, hoy en obras, para entregárselo al poder económico de la época: PROTUCASA. Dijo el alcalde de entonces: “¿Para qué quieren una piscina?”.

Posteriormente, este mismo Ayuntamiento firma, en Justa General en esta misma sala la concesión de la Peña del Camello, para después, con un silencio y una opacidad indigna de una institución, construir un supuesto parque temático que aún sigue en obras … Quiero llamar la atención sobre este suceso: fue una cacicada. Y la forma en que trataron de presentar a esta Sociedad como egoísta por reclamar lo pactado y lo que en justicia necesita, fue una canallada. Un acto que tuvo la respuesta adecuada en la propuesta del socio D. Manuel Barreto Clavija. q.e.p.d., de expulsar a los protagonistas principales de aquel suceso. Ese coraje cívico de D. Manuel Barreto de enfrentarse a las autoridades, conecta con el carácter de muchos de los protagonistas de esta Sociedad, y también por ello debe ser recordado.

Que La Democracia exija al Ayuntamiento el respeto a sus propios actos, es tratar de que las instituciones se respeten a sí mismas para que todos podamos respetarlas.

Por otro lado, resolver el problema del solar de La Democracia es hoy una prueba clarificadora de la capacidad de las corporaciones municipales. No quiero ser injusto, no dando a conocer, que la solución al problema está siendo abordada por la actual Corporación en coordinación con D. Enrique González y su directiva.

LA DEMOCRACIA, por ser la Institución más importante de Lanzarote, es quien único puede garantizar el acceso a instalaciones y servicios de calidad a amplios sectores de población, que hoy tienen vedados, por los precios desorbitados de la escasa oferta existente, que ha sido beneficiada con la actual situación.

Porque, pese a tanta sopa de letras de organizaciones de todo tipo, esta institución es el instrumento mejor dotado en la Isla para desarrollar la delicada labor de tejer el nuevo cuerpo social que formamos.

Nuestra convivencia debe seguir siendo abordada permanentemente, y con la clara y satisfecha conciencia de que este es trabajo es como el de Sísifo, al que Zeus le envío la muerte; pero en lugar de resignarse, toma a la muerte por sorpresa y la aprisiona, la encadena. Por ello nadie muere, por lo que el Dios de la guerra interviene liberando a la muerte a fin de que esta siga trabajando.

Posteriormente vuelve a engañar a la muerte, y, cuando al fin muere de viejo, los dioses lo castigaron eternamente a subir una enorme piedra por una montaña, de tal forma que cuando ya la tiene casi arriba, la roca se precipita al abismo debiendo recomenzar la tarea. Así es el trabajo asumido por La Democracia: nunca se consigue una convivencia humana, y por tanto, digna, de forma permanente. No resisto, para ayudarme a explicar la importancia de esta tarea en citar al filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, recientemente fallecido, quien parece pensar en nosotros cuando escribe: ¡TAMBIÉN LAS ASOCIACIONES! De modo que soy un gran defensor del fomento de todas las asociaciones ciudadanas, porqué en ellas se ejercita la convivencia humana. Esta convivencia es, en efecto, la palabra clave con la cual la naturaleza nos ha elevado por encima del mundo animal…

Así, si las instituciones políticas tuviesen un poco de sensibilidad, entenderían que los problemas de La Democracia son, o deberían ser, sus propios problemas.

La Democracia es para la comunidad como el esqueleto para el cuerpo humano es lo que la sostiene y le da carácter. Un carácter que, no me cansaré de repetir, nos vincula desde 1850 con los grandes valores universales, convirtiéndose en una seña de identidad, no por excluyente, de esta Isla y del Archipiélago.
En cualquier caso, insisto en lo que dije al principio: todo lo que tengo que decir se resume en la palabra gratitud. Gratitud por las alas que la vida de esta sociedad me prestó para desarrollarme como persona, para tener amores, amigos, deberes para con los demás que me permitieron reconocerme como uno más entre todos. Y todo ello es para mí muy importante.

Muchas Gracias

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