Pregón del Carnaval 2002

volverPOR    Dª ASUNCIÓN (Chalo Frías) y MANOLITO EL FINISTERRE

pregoneros 2002

La vieja llega al balcón con su hijo.

Vieja: ¡Jesús, Jesús! Cuánta gente. Dios mío. (Al hijo) ¿Tú ves bien mi niño?¿Tú quieres una sillita pa’subirte? (la vieja pide una silla. Se la dan y el hijo se sube) Mira, mi niño, así se ven las cosas desde arriba. Se ve todo distinto desde arriba, ¿verdad? Señora Alcaldesa. Y hay gente de todas partes ( señala a un lado) de Máguez, de Ye, de Venezuela, de Senegal. Y que bonito verlos a todos llevándose bien, así me gusta, mis hijos, disfruten de los carnavales que cuando lleguen a mi edad lo más que se puede hacer es mirar.


Me acuerdo yo ahora de mi marido en paz descanse, cuando en unos carnavales se revistió junto con mi primo Anicasio, en paz descanse también, y Pepe, el marido de Venedita la panadera, en paz descansen los tres. Antes los carnavales lo pasábamos así como estaban prohibidos nos revestíamos y nos íbamos a casa de los parientes y de los conocidos y decíamos aquello de -¿Me conoces, mascarita? Pues aquella vez mi marido se puso un traje mío, uno estampado que yo tenía, me lo compré para unos San Gineles, más bonito tú. Con flores de todos los colores, muy alegre. Si lo llegan a ver con el traje por las rodillas, yo casi me meo de risa. Con aquellas patas cambadas y peludas. Aquello era un palanquín, mi marido digo, a ése le gustaba más una juerga que a un bobo un trompo. Esa vez salió el martes de Carnaval y volvió el Viernes Santo y todavía llevaba puesto el traje, que ya no se sabía si era estampado o de camuflaje, de la mierda que tenía arriba, y todo destrozadito, lo tuve que tirar.

Hijo: Madre, empieza ya con el pregón.

Vieja: Ya voy, mi hijo, ya voy. Pero es que estoy emocionada, mira tú. ¿Quién me lo iba a decir a mí? Yo al lado del gobierno municipal, diciendo el pregón de los carnavales. Dicen que esta es la fiesta de la carne, del pecado, así que ustedes, chicas, tengan cuidado, que en estas fiestas, póngales un delantal al muchacho, como a los machos.
Yo la pena que tengo, es que ya no tengo el cuerpo pa’mucho trote y no creo que a mis años me pueda echar una canita al aire, pero nunca se sabe, hay gente pa’too, y a ciertas horas de la madrugada a más de uno le basta que respires. Así que por si acaso llevo uno de esos… ¿cómo se llama eso? Mi niño, sopladeras.

Hijo: Condón, madre, condón.

Vieja: Pues eso, llevo un condón… Lo llevo en el bolso y lo pienso llevar durante todos los carnavales, por si las moscas. En mis tiempos no había condones, los únicos condones que había eran los de los zapatos. Aunque con el niño al lado vestido de draculín.

Hijo: Dragk quin, madre, dragk quin

Vieja: ¡Ay mi hijo! Pos yo no sé decir esas palabras raras. Pues como le estaba diciendo, ¿quién se come una rosca con el niño al lado vestido de drabuin?

Hijo: Madre, el pregón

Vieja: ¿Dónde?

Hijo: Que lea el pregón

Vieja: ¡Ay! Pues se me había olvidado lo del pregón. Que se le va la cabeza a uno ya, a esta edad. ¿Dónde metí yo esos papeles? ¿Tú los cogiste, mi niño? (los encuentra). Míralos aquí, no sé.

Hijo: La tienes arriba del cogote, madre.

Vieja: Gracias mi niño. Y ¿las gafas?

Hijo: Las tienes puesta, madre.

Vieja: Ya decía yo que me encontraba la vista mejor sin gafas.
Bueno, por voy a leer el pregón. Y yo pensando ¿cómo voy a leer el pregón? Si yo no sé leer… Ustedes perdonen mis hijos, pero una es analfabeta de nacimiento y escuela nunca tuve.
Con seis años ya estaba yo tostando millo… Ahora da gusto ver a la juventud, tanto chicos como chicas tienen estudios y tienen sus carreras. Como dice Purificación, la maestra escuela de mi pueblo:…la cultura es muy importante, seña…¿Verdad que tiene razón, señora Alcaldesa? Y mire usted, sin embargo, hoy con tantos estudios y adelantos, algunas cosas están peor. Como por ejemplo: eso de que los maridos le peguen a sus mujeres, pa’mi eso no está bien.
Y la justicia no hace nada. ¿Usted se puede creer que el otro día fue una chiquita de mi pueblo a la policía porque el marido le había dado una paliza. Que es un borracho y un golfo. Pues como le decía, la chiquita fue a denunciarlo y el juez como castigo al marido ¿sabe que le hizo?. Arresto domiciliario.
¿Usted se puede creer? Ahora se emborracha en su casa y le sigue pegando igual. Eso es lo que yo no veo bien de ésta ¿cómo se dice? ¿demogracia? Y ¡por qué lo estaba yo diciendo esto?. Bueno, como es carnaval todo vale. Pues miren ustedes, yo llevo viniendo a los carnavales del puerto desde ¡oh! No estaba el Puente de las Bolas. Y a mi niño lo traigo desde que era pequeñito, más pequeñito quiero decir. Todos los años desde las seis de la tarde estaba yo sentada en el parque Islas Canarias con mi niño. Comiendo pipas, de las que vendía Contreras y guardando sitio. Llevo mi rebequita pa’ por la noche, porque en el parque hay mucha humedad para mis huesos. Pero fíjate, me queda pena que ya no se haga allí, que sé yo, que uno le cogió cariño al sitio.
Pero que le vamos a hacer, si no puede ser, no puede ser. De todas maneras, presento a mi niño en el concurso de drabuin. Por mi no, por él, que le gusta. Daño no le hace a nadie.

Poesía del carnaval
Y yo para amenizar este pregón que no puedo leer, les voy a decir una poesía muy bonita que yo inventé y dice asÍ:

Vieja:

Puerto de Arrecife
Que ya no eres puerto de ná.
Hoy comienzan tus carnavales.
Y yo me los voy a gozar,
Vestida de lagartera,
Ministra o celofán,
Y pa’l entierro de la sardina
Con malla de viudedad.

Y mi niño de drabuin.
Que para eso es carnaval
Es el tiempo donde duerme
La Santa Moralidad.

Que las murgas se preparen
Y afinen el refrán.
Los políticos se alegran
Que sean tres días na’más.
Tres días de carnavales
Tres días de soportar
pero con espíritu carnavalero
Todo se puede llevar.

Las carrozas preparadas
para acudir al desfile
de Arrecife capital.

(En otro tono)
Esto no me rimó muy bien. Ustedes perdonen pero a mi edad. La poesía sigue…

…de Arrecife capital.

Y ustedes mascaritas,
qué esperan para empezar,
apodérense las calles
que el jolgorio va a estallar.

Una cosa más le digo
que se sepan comportar
y cuidado con las mierdas
que se vayan a tragar.
Y con cariño me despido
no sin antes recordar
por si no lo saben compañeros
¡Ya estamos en Carnaval!

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