Orígenes de la fiesta de San Ginés

Fuente: La Iglesia de San Ginés en el Puerto del Arrecife
Por José Manuel Clar Fernández

Orígenes de la fiesta de San Ginésjosemariaclar

Pretender retroceder en el tiempo para llegar a localizar el origen de las fiestas del santo patrón del Puerto del Arrecife, San Ginés, es algo realmente imposible. Como imposible resultaría averiguar desde cuándo Arrecife venera a San Ginés y dio nombre a su ermita, ya que no existe constancia documental suficiente que refiera la antigüedad de ambos sucesos.

Se trata, pues, de una fiesta que ha sido transmitida desde sus orígenes de padres a hijos a través del tiempo.
No obstante, existe constancia escrita de que las fiestas de San Ginés ya se celebraban desde el siglo XVII, lo cual no es poco que digamos.
Efectivamente, el primer documento en el que se hace mención a la fiesta de San Ginés, data del año 1669, y ha sido transcrito en las páginas 29 y 30 de esta obra. En dicho escrito, el Visitador don Antonio Correa Vasconcellos, reconoció la ermita de San Ginés por orden del Obispo de Canarias, don Bartolomé García Jiménez Rabadán y viendo que carecía de mayordomo para que adquiriera, procurara y solicitara limosnas de entre los fieles, tanto para atender a las reparaciones necesarias de la ermita como “PARA QUE SE CELEBRE LA FIESTA DEL GLORIOSO SAN GINÉS CON LA SOLEMNIDAD QUE SIEMPRE SE HA HECHO…”.
Sin embargo, sí existe un valioso documento extraído también del primer Libro de Mandatos de la Ermita de San Ginés, en el que el Visitador Correa, con motivo de la reapertura al culto de la ermita tras su traslación al lugar que ocupa en la actualidad, recuerda a los asistentes a la fiesta del santo patrón que acudían a su puerta desde la víspera del festejo, la norma sinodal que prohibía celebrar bailes en el interior de templos sagrados.
El curioso documento, por su valor histórico, lo vamos a transcribir literalmente. Dice así:
“En la Villa de Teguise en la isla de Lanzarote, en quinze dias del mes de Dixiembre de mil y seiscientos sesenta y nueve años, su merced el Sr. Lizdº Don Antonio Correa de Vasconzelos, visitador de estas islas de Lanzarote y Fuerteventura por su Sría. Iltma. El Sr. Don Bartholomé García-Ximenez, Obispo de estas Islas, mi Señor dixo que, por quanto á noticia de su merced a heñido que muchos bezinos de esta isla, so color de celebrar la fiesta del Sr. San Ginés, concurren a su hermita la noche de la bíspera del dia en que se selebra la fiesta del glorioso santo y se están en ella toda la noche bailando y cantando con suma indisencia del lugar sagrado, contrabiniendo en ello a lo dispuesto por las Constituciones Synoidales de este Obispado y lo que en esta rasón tienen mandado los Señores Prelados de lo qual se siguen muchos incombenientes, por tanto atendiendo su merced a obiar los que en adelante se siguieren y procurando se tenga toda la veneración debida a los templos y lugares sagrados, mandó que ninguna persona de qualquier estado y calidad, que sea que concurran a la dicha hermita a la fiesta del Sr. San Ginés, tenga conversación ninguna con muger aunque sea propia, ni tañer guitarras, ni canten cantares deshonestos, ni bailen, ni dansen, ni hagan estruendo ni ruido que perturben, ni den escándalo, ni jueguen juegos prohibidios, ni se pongan a la puertacon las espaldas bueltas al altar, ni dentro de la dicha hermita estén con el sombrero tocado pena de excomunión mayor, y se procederá contra todos los que no dieren cumplimiento a este acto, y se encarga al Venerable Vicario de esta Ysla o su theniente y a cualquiera de los Venerables Beneficiados y sus thenientes que concurrieren a la dicha fiesta, tengan especialísimo cuidado de que se observe y guarde todo lo que en este auto ontenido, y no aliándose ninguna de las personas arriba referidas en la dicha hermita la dicha noche, víspera día del Sr. San Ginés, se da comisión al Alguacil de la Iglesia para que eche fuera della a los que fuesen inobedientes y déquenta al Venerable Beneficiado para que los castiguen y multen conforme a lo dispuesto por el Synodo deste Obispado, pena de pribación, de su Oficio y de quatro Reales aplicados para la Fábrica de la dicha hermita y assí lo mandó y proveió y firmó”1

De este interesante documento podemos extraer las siguientes conclusiones. Que en la noche anterior a la festividad del santo patrón acudían a la ermita gente, no sólo del Puerto del Arrecife, sino de las distintas localidades de Lanzarote, para celebrar este gran acontecimiento.
Que en el interior de la ermita se tocaban guitarras, cantaban y bailaban durante toda la noche. Motivo por el cual, el Obispado tuvo que salir al paso de esta desconsideración para con el sagrado recinto tomando unas disposiciones para prohibir tal falta de respeto y abuso.
En cualquier caso, la fiesta de San Ginés, desde antaño, además de ser la fiesta del Puerto, lo ha sido también de toda la isla, ya que a Arrecife acudían siempre las gentes de todos los lugares atraídos por los festejos, más que por la devoción al santo.

1. Archivo Parroquial de Arrecife. Libro de Mandatos de la Ermita de San Ginés.

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