Archivo del Autor: Óscar Torres y Jesús Perdomo

Pregón del Carnaval 2018

 volverPOR    MAXI  FERRER

 

Fuente: La Voz de Lanzarote – 03-02-2018   

Faltaba muy poco para las 19´00 horas cuando Maxí Ferrer, pregonero de las fiestas del carnaval de Arrecife, llegaba a las Cuatro Esquinas acompañado de unos amigos disfrazados y con instrumento en mano. Forito, guitarra y el timple dieron vida a una de aquellas parrandas que recorrían desde el muelle de las cebollas hasta la boca del muelle chico, parando en cada uno de los bares hasta llegar a las Cuatro Esquinas., lugar donde se formaban los famosos pleitos. Estas notas están recogidas en las canciones marineras y que muchos hoy tarareamos gracias a la parranda marinera Los Buches y a los Amigos de Portonao.

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Presentación de los pregoneros de las fiestas de San Ginés 2018 por la Alcaldesa de Arrecife Eva de Anta

“Arrecife está en fiestas. Los festejos patronales de San Ginés van a dar comienzo. Ya parece que se sienten los estampidos de la batalla incruenta de los fuegos de artificio, el olor de los churros, las risas de los niños en el carrusel, los gritos de los feriantes, y como fondo, los timples y guitarras de una parranda conejera”…

Estas palabras, tan de nuestros días, corresponden a un pregón de hace más de 60 años, cuya autoría no ha pasado a la historia pero a cuyo artífice honramos como el primer pregonero del que guardamos memoria escrita.

He disfrutado mucho en estas últimas fechas con el repaso a las intervenciones de los pregoneros (y alguna pregonera) de las fiestas de San Ginés, recogidas en la página web de Óscar Torres y Jesús Perdomo.

El portal, dedicado a preservar los discursos con los que personalidades de nuestra ciudad o vinculadas a ella han inaugurado las celebraciones patronales, guarda joyas literarias en sepia, delicadas fotografías poéticas de una ciudad que nació puerto y que se describe engalanada para ser protagonista y no escenario, para ejercer de reina de las fiestas.

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Pregón de San Ginés 2018

volver  POR  AMIGOS DE PORTONAO

 

 

 

Dignísimas autoridades, señores y señoras, muy buenas tardes. Permítannos en primer lugar, agradecer a nuestro Ayuntamiento y muy especialmente a Feto Nieves, el contar con nosotros para un papel tan digno como el de pregoneros de nuestras fiestas. No sé si alguna agrupación musical ha tenido antes este gran honor, pero nosotros hemos recibido y aceptado la propuesta con mucho gusto, por todo lo que representa. Año tras año, muchas personas nos han precedido en la labor de pregoneros y eso, siempre impresiona cuando te enfrentas a la responsabilidad de anunciar el comienzo de las fiestas. Nosotros no podremos hacerlo mejor que nuestros antecesores, pero si le ponemos mucha ilusión y queremos aportar nuestro granito de arena de la única forma que sabemos, al son de la música.

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Pregón de Ntra.Sra. del Carmen (Valterra) 2018

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POR GINÉS HERNÁNDEZ REYES

Buenas noches Valterra, buenas noches amigos y vecinos de este barrio mío y mis recuerdos infantiles.
Me llamo Ginés Hernández Reyes, fui vecino de este barrio durante 18 años. Soy nieto de Manuel “el Salinero”, hijo de Perico “el Salinero”. A mí, a mis hermanos y siguientes generaciones nos seguirán llamando los Salineros. Mi abuelo tenía las salinas donde hoy es el barrio de Los Alonso. Viví en Valterra antes de que se construyera este barrio de mi niñez. Yo sabía quién vivía en cada zaguán de las 200 viviendas, pues les vi ocupar sus casas. Poco a poco Valterra se fue poblando, incluso muchas familias ocuparon una casa y más tarde le trasladaban a otra. Destaco del barrio de Valterra de los años 50 y 60 como se formó en una gran familia con la ayuda de todos, hace 60 años, con alegría, ilusión y con un futuro esperanzador para nuevas generaciones.
Se habló tanto de Valterra, que nuestro ilustre Agustín de la Hoz, en su pregón del año 1986, dijo: “No me es fácil venir a pregonar lo que ya está suficientemente pregonado”.
Yo, con los nervios a flor de piel voy a intentar contar mis vivencias y recuerdos en mi barrio.
Muchas gracias a la comisión de Fiestas por invitarme a dar el pregón de las Fiestas del Carmen en Valterra 2018.

 

Cuando me invitaron a dar el pregón de este año, pensé: Es el pregón de las Fiestas del Carmen en Valterra, el barrio de mi niñez y mi gente.
Me empezaron a llegar recuerdos de mi infancia. Por mi cabeza pasan recuerdos de mis padres, de mis hermanas y hermanos, recuerdos de mis amigos y vecinos de este barrio encantado que es Valterra. El pregón que esta noche voy a dar, lo haré en nombre de todos ustedes, especialmente en nombre de las generaciones que yo conocí, en nombre de los valientes marinos y su orgullo de ser marineros en barcos de pesca, lo haré por las mujeres de Valterra, trabajadoras, alegres y solidarias con sus vecinos, y lo haré por mis amigos del barrio, que siendo casi niños se embarcaban en la pesca para ayudar en la economía de casa.
Nací en Tahiche chico hace 68 años. Hijo de Dolores Reyes y Pedro Hernández el Salinero, allí nacimos 6 hermanos. Cuando tenía 6 años nos fuimos a vivir a los Llanos del Portonao, hoy calle el Claudiano, donde nacieron 5 hermanos más, hasta completar una familia con 11 hijos. Sólo había 5 casas: la de mi familia y las de la Sra. Lola Macías, Sra. Martina, Sra. Viviana y la de la Sra. Leonor y Sr. Eusebio. Muchas maretas y un llano muy grande: el Llano de Portonao.

Mis recuerdos de esos primeros años son el barrio del Lomo y el Charco de San Ginés, lugares donde vivían las familias de mis abuelos Pantaleón Reyes y Manuel Hernández, las fábricas conserveras de pescado, el Castillo de San José con su playa de la Arena, los tristemente desaparecidos Faros del Portonao, muchas Salinas, el Muellito del Portonao y el Hospital Viejo o Casa del Cabrerón, que fue cuartel militar, hospital y luego casas de familias. Este viejo edificio se debe recuperar como casa de cultura, museo o biblioteca del marino.

La forma de vida de mi familia era el mar, en los barcos de pesca y en las salinas de la zona. Se completaba la vida laboral en las herrerías, talleres, carpinterías de rivera y en los varaderos donde se reparaban los barcos.
Las traíñas y redes tendidas para su reparación, las sirenas de las factorías de pescado anunciando el inicio y fin de la faena, o el tic-tac de los yunques en las herrerías, eran las estampas diarias del lugar en los años 50 y 60 del pasado siglo donde también había muchos corrales de cabras y cerdos.
Fue justo cuando mi familia se traslada a la casa nueva en los Llanos de Portonao, en los años 50, el inicio de la construcción de la barriada Marqués de Valterra, inaugurada en el año 1958 por el Almirante D. Juán Pastor Tomaseti, siendo alcalde de Arrecife D. José Ramírez Cerdá.
Valterra fue iniciativa del Instituto Social de la Marina y se construyeron 200 viviendas en 10 bloques de 2 plantas, albeadas de rojo con un precioso parque y obelisco central. Más tarde, en el año 1978 se construyeron 80 nuevas viviendas en un edificio de 5 plantas y acogedor patio central.
Se completa el barrio con la escuela del Lomo y sus maestros Dña. Nieves Toledo y D. Abel Cabrera, el Centro de Salud, que antes fue Residencia

Sanitaria Virgen de los Volcanes, la Escuela de Pesca, el Centro Sociocultural y la Iglesia Parroquia de la Virgen del Carmen.
Podemos decir que Valterra tenía vida propia a falta de una cancha deportiva de usos múltiples, que aún no tiene y que los más jóvenes del barrio se merecen.
Las viviendas fueron cedidas a familias de marineros que llegaron de todos los municipios de la isla, también de Fuerteventura, Cádiz y Huelva. Estas familias las ocuparon con ilusión y alegría por la cercanía al muelle pesquero y a las conserveras de pescado. Los nuevos vecinos que ocuparon la barriada de Valterra se dedicaron en su mayoría a la pesca de la corvina y el cherne en Cabo Blanco (Mahuritania). Luego en los sardinales y atuneros.
Pero fueron las fábricas conserveras de pescado quienes ofrecieron muchos puestos de trabajo ocupados por hombres y mujeres de Valterra. Cuando la burguesía de entonces decía que Arrecife olía a subproducto, los vecinos de Valterra decíamos que era el olor al dinero con el que se alimentaba a nuestras familias.
Pronto destacaron vecinos empeñados en que el barrio disfrutara de esta nueva vida para todos. Recuerdo a las monjas del Hospital Insular, Rosa la practicante, Muebles Antonio Fernández, las pequeñas tiendas de comestibles de Manuel Oubiña, Lola Hernández “la Salinera”, Nicolás Saavedra y Martín Martín. En deportes destacar a Lalo Tabares, campeón de España en boxeo, en futbol Jose Miguel, Lito, Sito y Andrés, junto a los entrenadores Quico Oubiña y Carmelo Hernández, Águeda Batista en balonmano, mi hermano Jose Carlos “el Salinas” en ciclismo, Nieves Hernández y Dori Cabrera en folclore, Elías el majorero, pescador de barquillos, que nos ofrecía pescado fresco diariamente, Vicente Arrocha ofreciéndose a colaborar donde lo necesitaran, Juan Rodríguez el carpintero, atento a cualquier carencia en el barrio. No me olvido de nuestros populares Antonio Gutierrez “el cojo”, Antonio Arrocha “Caprile” o Chucho San Ginés organizando a los más pequeños.
Un especial recuerdo para los barcos de mi padre, Los Gallegos y el Ángel Domingo, donde trabajaban mis hermanos, mis tíos y muchos hombres vecinos de Valterra.
También recordar a los populares alcaldes de Valterra, Manuel Oubiña, Nicolás Rodriguez o Wenceslao Noda, que ponían orden en el barrio, hasta que se formaron las asociaciones de vecinos, siendo su primer presidente D.

Gregorio Cabrera. Actualmente es D. José Cruz quien vela por los intereses de la barriada de Valterra.
Vecinos de Valterra, hoy tengo que poner especial énfasis en las grandes protagonistas de la barriada Marqués de Valterra: todas las madres de las 280 viviendas. Estas mujeres entre las que incluyo a mi madre y a mi tía Pilar, que mientras sus maridos trabajaban en la mar muchos meses del año, ellas hacían de madres y padres de familias numerosas y después de atender a la familia, muchas trabajaban en las conserveras de pescado para ayudar en la economía familiar. Con su esfuerzo y solidaridad con sus vecinos, Valterra se convirtió en una gran familia (todos para uno uno para todos). Recuerdo que los portales estaban abiertos y los chicos nos metíamos en ellos a jugar al tres en rayas o a las damas y llegaba una vecina del portal ofreciendo pan con aceite y azúcar, aunque ningún chico viviera en ese portal. Quiero rendir un entrañable reconocimiento a todas ellas, mujeres y madres de Valterra, muchas ya no están pero nos quedan sus recuerdos, su trabajo y ejemplo de sacrificio por la familia y vecinos. Mujeres que dieron personalidad a Valterra y por supuesto a las Fiestas del Carmen que ellas iniciaron engalanando el barrio con banderas, haciendo altares donde recitaban versos marineros o formando tanques con agua donde se representaban obras teatrales con motivos marineros. Todo esto en honor a nuestra señora la Virgen del Carmen el día de la procesión marítima. En nombre de todas las señoras de Valterra citaré a algunas de ellas: Eloisa Barreto, Mariquita Fuentes, Candita Orosa, Nievita Fernández, Mariluz Moya y Elodia Hernández.
Todo este bullicio de gentes y cosas tenía como testigo a nuestro popular parque con su obelisco central. Este parque nuestro donde ahora estamos, que hizo durante muchos años de centro de reuniones para todos, especialmente por las tardes a la hora de la merienda y lugar de tertulias para nuestras madres. Mientras, los niños nos entreteníamos con juegos típicos de entonces y también organizábamos los interminables partidos de futbol en cualquier llano, con cualquier pelota o algo que se le pareciera.

Son recuerdos de mi infancia al lado de mis amigos, Meluco Oubiña, Pepineja, Esteban “el Millito”, mis hermanos Pedro y Manolo, mi primo Pepe, los hermanos Pastoriza, Andrés “el garbanzo”, Pacuco “el cojo” o Mamelo “el rubio”. Eran tiempos felices donde los chicos nos inventábamos los juegos y construíamos nuestros propios juguetes con cosas recicladas que sobraban en casa o en el barrio.

Recuerdo nuestras excursiones al Carinero a coger cangrejos, erizos o burgaos y bogar o singuear con las chalanas hasta el varadero. También ir al Charco de San Ginés a coger miñocas, enguillas y camaleones. También recuerdo nuestros chapuzones en la playa de la arena.
Ya han pasado 60 años desde que se inauguró la barriada Marqués de Valterra y la vida ha cambiado mucho en nuestra población. Arrecife dejó de ser un encantador pueblo marinero e intenta convertirse en una ciudad comercial y turística. Para ello es necesario aprobar el nuevo plan de ordenación y que patrimonio desbloquee su paralización urbanística. Los alrededores de Valterra también han cambiado mucho. Las salinas casi no existen, el Portonao se convirtió en un gran puerto de crucero y atractivo puerto deportivo. Las conserveras de pescado cerraron su producción y no suenan sus sirenas, tampoco se oyen el tic-tac de las herrerías, en los Llanos de Portonao no se tienden las traíñas ni están sus majestuosos faros, el Muellito de Portonao agoniza en soledad, en el Charco de San Ginés no hay miñocas ni erizos en el Carinero. Los orgullosos marineros y sus alegres mujeres se han ido casi todos. Pero Valterra, el acogedor parque y su elegante obelisco resisten al paso del tiempo. Valterra, que está situada en el centro del nuevo Arrecife necesita mejoras urgentes, es preciso modernizar nuestro barrio. Las nuevas generaciones tienen que prepararse en escuelas de formación profesional, de idiomas y hostelería, para nuevos tiempos llenos de ilusiones y oportunidades, y así, afrontar la nueva vida de este siglo XXI.
Hoy aprovecho para insistir a los colectivos vecinales y asociación de vecinos la obligación que tienen de demandar y exigir a nuestras autoridades municipales las mejoras necesarias para nuestro barrio, que en estos días cumple 60 años de antigüedad, para que las nuevas generaciones tengan las infraestructuras necesarias y garantizar la calidad de vida que nuestros vecinos se merecen.
En estas fiestas que hoy comienzan quiero tener un entrañable recuerdo a las víctimas de la tragedia del Cruz del Mar y sus familiares, pues este año se cumplen 40 años del terrible atentado. Y, como la esperanza en Valterra es nuestro día a día, tengo que felicitar a Tana Hernández, este joven del barrio que hace unos años sufrió un grave accidente y está en silla de ruedas. Gracias a su constancia y apoyo familiar, Tana ha conseguido que se le instale un ascensor para poder salir de su casa y hacer una vida normal y libre como cualquier joven. Él está muy agradecido a las personas que le ayudaron a conseguir lo que él llama, su libertad.

El carácter alegre y emprendedor de los vecinos de Valterra fue fundamental para que este barrio creciera en armonía, así surgieron equipos deportivos, murgas, comparsas, asociaciones culturales, grupos musicales y sobretodo, insisto, nuestros mayores nos enseñaron solidaridad y colaboración con nuestros vecinos.
En el año 1972 me casé y me fui a vivir a otro lugar, pero me fui con las maletas llenas de recuerdos. Solo viví en Valterra 18 años, pero aprendí de los más humildes a compartir con los demás lo que ustedes me dieron, tiempo y dedicación. Ahora ya mayor, me siento satisfecho con el paso por la vida. Hoy en el parque de Valterra que me vió crecer y con los míos, hago un repaso de mi vida social: fui presidente del C.F. Santa Coloma, organizador de las fiestas de S. José Obrero en Titerroy, delegado de las federaciones de futbol y atletismo, fundador y presidente del club de atletismo ADAL Lanzarote, Concejal de Viviendas en el ayuntamiento de Arrecife y presidente de la Sociedad La Democracia.
Pero lo más importante para mí y mi mujer Marilina es la familia que formamos con tres hijos: Miriam estudió arquitectura, Jose Carlos es Delineante y fue atleta olímpico en las olimpiadas de Londres 2012, Isabel estudió administración, pero su gran pasión es la música.
Los barcos de pesca llegaban de Cabo blanco unos días antes de las fiestas del Carmen, después de 6 meses de dura faena. A la alegría e ilusión de que llegaban mi padre y mis hermanos, se unía la incertidumbre y nerviosismo de ver que se acercaba el barco y no podía reconocer las caras de los míos después de tantos meses. Con un grueso chaquetón, ancho sombrero, bigote y barba de varias semanas, era complicado saber quiénes eran. ¡Por fin alguien saluda!, la alegría era generalizada y antes de que el barco atracara yo saltaba a la cubierta. Ni una sola palabra, solo un largo abrazo y lágrimas de la emoción. Por fin, ya estaban en casa. Luego venían las fiestas familiares, las fiestas del Carmen y la procesión marítima. Era un gran día de fiesta para todas las familias de Valterra. La imagen de la Virgen del Carmen era trasladada desde la iglesia hasta el muelle donde se embarcaba, en un barco engalanado para su paseo por el mar acompañado por unos 30 barcos más. Las familias les acompañábamos con cantos y salvas a la Virgen, mientras, Ruperto lanzaba sonoros voladores y vistosas bengalas. Los más pequeños nos apresurábamos para subir en algún barco y dar el paseo marítimo acompañando a los emocionados marineros que agradecían a la Virgen del Carmen la buena zafra de pesca y el llegar sanos y salvos a Lanzarote, después de 6 meses de duro trabajo en Mauritania.

En estos días se cumplen 40 años de la fundación de la Parroquia Nuestra Señora la Virgen del Carmen, que se inauguró el 16 de julio de 1978, su primer párroco fue D. Pedro Armas y el solar lo donó la familia de D. Domingo de Armas. Fueron vecinos de Valterra los que financiaron y construyeron la iglesia con la dirección gratuita del contratista Rafael Hernández. Son importantes estos datos porque no se entiende la historia de la barriada de Valterra sin su parroquia, símbolo de fe y esperanza para las familias de este barrio que se encomendaban a la virgen del Carmen para que cuidara de nuestros marineros.

En las fiestas del Carmen de Valterra de aquellos años el epicentro era el ventorrillo de Agustín La Aldea, con el inconfundible olor a carne en adobo, las verbenas y el festival de la canción amenizados por las orquestas Los Arbas y Voces Nuevas, con los interpretes Paco Toledo, Juani, Jose Cruz, Gerardo Arbelo, Celeste y Oti. Pero nosotros siempre esperábamos la actuación de nuestro ídolo local, Memo “el de Ramona”, y sus temas de Manolo Escobar.
Vecinos de Valterra, hoy tengo el honor de pregonar el comienzo de las fiestas del Carmen de Valterra 2018, en honor a nuestra señora la Virgen del Carmen, patrona de los marineros.

Les invito a todos a participar en los múltiples actos previstos y organizados por la comisión de fiestas de Valterra, entre los que destacan actos deportivos, culturales, musicales y lúdicos. También la parroquia tiene su protagonismo en estas fiestas, pues la devoción a nuestra Virgen del Carmen tiene especial relieve en estos días y, nuestro párroco D. Juan Antonio Gallego ha diseñado diferentes actos religiosos entre los que destacan los actos del día 16, día del Carmen: a las 7.00 de la mañana el Rosario de la Aurora y a las 19.30 horas la Santa Misa en el parque.
Recordarles que tenemos que ser amables con quienes nos visiten estos días de fiestas invitándoles a participar con nosotros y mostrarles nuestra hospitalidad.
Con el deseo de que disfruten de unas buenas fiestas del Carmen, tengo que agradecer a la comisión de fiestas presidida por Quique Hernández, el honor de que me invitaran a ser el pregonero en este año 2018.

Muchas gracias Valterra.

VIVAN LAS FIESTAS DEL CARMEN!!
VIVA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN!!
VIVA LA BARRIADA DE VALTERRA!!

Ginés Hernández Reyes Valterra, a 13 de julio de 2018

 

 

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Pregón de San José Obrero (Titerroy) 2018

 

 

Por Saray González

Buenas noches a todos, antes que nada quiero agradecer a Ismael Montero, presidente de la asociación de vecinos de Titerroy, que haya contado conmigo para que este año sea yo la pregonera, lo que para mí es un gran honor y como no, a todos ustedes por estar acompañándome esta noche aquí.
Esto es un pregón y yo soy la pregonera, y pregonar, según la R.A.E. significa “publicar o divulgar lo ignorado para hacerlo saber a todos”, y como pregonera, quiero pregonar que llegué a Titerroy procedente del Charco de San Ginés, lugar donde nací y pasé los primeros tres años de mi vida, en el año 1960 junto a mis padres y dos hermanos más para vivir en la calle José Pereyra y Galviatti, donde nacerían mis dos hermanos pequeños.
El barrio de Titerroy, donde viví 1/3 de mi vida, sigue manteniendo su esencia y aunque han transcurrido tantos años, mantengo en mi memoria recuerdos de muchos personajes que de alguna manera han marcado parte de mi niñez y adolescencia. Muchos vecinos a los que traté, ya no están entre nosotros.
Vienen a mi memoria las tertulias en las tiendas de comestibles donde nos conocíamos y nos relacionábamos todos, donde los tenderos, conscientes de que muchas familias no teníamos recursos para cubrir nuestras necesidades alimenticias, nos fiaban para poder subsistir, algunas como la de Andrés Bermúdez, de Juanito Hernández, de Pepito Parrilla, de “Seño Manué”, de Manolo Hernández, en la primera carnicería que regentaban “Maestro Domingo” y su esposa Angelita, luego vendría la de Julián Arrocha, del cual siempre me sorprendió su destreza y habilidad para cortar la carne con aquellos enormes cuchillos sin hacerse el menor daño, pese a ser manco, a Juanele el zapatero arreglando nuestros zapatos, a “Agustín el del pescao” que iba subido a un burro vendiendo pescado, a Ricardo Morales vendiendo juguetes, ropa y calzados, a Manolo Barreto, pionero en el barrio en la venta de muebles y electrodomésticos, a Ventura donde nos íbamos todos a comprar aquellos ricos polos de kalise, los chicles bazooka, para luego ir a sentarnos al parque a charlar con nuestros amigos. Tampoco puedo dejar de mencionar a Margarita Concepción que regentaba una dulcería enfrente de la plaza y que nos mostraba las últimas novedades en golosinas, ni tampoco a dos personas que formaron parte de muchos de los que vivimos en esta barriada: José Orosa, más conocido por todos como “Pepín el barbero”, barbero y peluquero y que desgraciadamente ya no está entre nosotros, pero del cual guardo un recuerdo entrañable porque de alguna manera formó parte de mi vida, y sé que ahora mismo, estará haciendo reír al mismísimo San Pedro, porque aparte de su profesionalidad, buen carácter y humanidad, era el mejor contador de chistes que he conocido nunca, para él no había un día triste y si alguna de su numerosísima clientela le contaba sus penas, aparte de su trabajo bien hecho como barbero, salía con la moral bien alta, y don Gregorio Doreste, al que llamábamos Gregorito, nuestro buen maestro del barrio, el cual, durante los veranos nos reforzaba las matemáticas, cual director de orquesta, batuta en mano, a golpe de reglazos encima de la mesa, cantábamos a coro, la tabla de multiplicar, era su estilo para que no se nos olvidara.
Aunque yo me fui del barrio con 21 años, nunca, hasta el día de la fecha, he dejado de formar parte de él, porque ahí, en esa calle José Pereyra siguen viviendo mi madre y mi hermano mayor. No puedo olvidarme de la panadería de Machín, de ese olor a pan recién hecho y por el que no nos importaba hacer grandes colas para desayunar y acompañar con un buen café con leche, recién ordeñada y llevada a casa por Marcial el de la leche, le llamábamos, Marcial de León, otro personaje al que no puedo dejar atrás, y que puntualmente llegaba con su carro cargado de grandes lecheras a repartir leche de cabra, riquísima, por cierto.
Otra persona que también formó parte de nuestro barrio fue Olga González, la peluquera, que nos ponía guapísima a todas las mujeres del barrio, recuerdo a mi madre con el típico recogido de la época, y que Olga tan hábilmente le hacía.
Y para terminar, hablando de personas que han significado muchísimo para el barrio, no puedo dejar atrás a la persona que lo ha significado todo en mi vida: mi padre, Alejandro González Hernández, carpintero de ribera y de blanco, que aparte de su trabajo en la carpintería de Puerto de Naos, reparando barcos, y en su afán de sacar adelante una familia compuesta por siete miembros, no dudaba en trabajar de sol a sol haciendo por encargo trabajos de carpintería. Amaba su profesión, y aún recuerdo verle trabajar en su banco de carpintería que tenía instalado en el patio de casa confeccionando casitas de muñecas, puertas, ventanas y cancelas, tan bien hechas que alguna queda aún por ahí, y que pese a estar jubilado hacía barquitos para la familia porque no podía estar de brazos cruzados y hasta el último día de su vida terminó el mío, que para mí es el más bonito de todos. Gracias papá.
En cuanto a estas fiestas que se celebraban, recuerdo que aparte de la gala de la elección de miss Titerroy, había un festival de la canción con tres premios para los ganadores. Como anécdota contaré que me presenté en el año 1.973 a este festival y se me olvidó la letra de la canción y tuve la osadía o la valentía de mandar a parar la orquesta y ordenarles que empezaran otra vez. ¡Qué bochorno! se celebraban también actuaciones musicales de grupos de rock y folclore, concursos de postres, competiciones deportivas, etc., etc. y por supuesto la procesión en honor de nuestro santo patrón san José Obrero.
Recuerdo con alegría aquellas tardes del domingo y la sesión de cine a las tres en el Cine Hollywood donde mi padre nos acompañaba para comprar la entrada porque no llegábamos a la taquilla, tan alta para nosotros que éramos unos críos, y entre sesión y sesión descubrí a Marisol, Joselito, ídolos de mi juventud, las películas de gladiadores, del oeste y como no, las de la pasión de Cristo que siempre las pasaban por Semana Santa, y luego cuando salíamos del cine, no podíamos irnos a casa sin antes pasar por esta plaza de Pio XII, a comprar mimos y mantecados que vendían un matrimonio mayor y vecinos también del barrio, no recuerdo sus nombres, pero desde entonces no he vuelto a probar dulces más exquisitos que esos que además eran artesanales y que ellos mismos hacían en su casa; nuestros juegos en la plaza donde está el kiosko bar, donde había gran cantidad de árboles, jugábamos al escondite, al viejo, a carabina, al quemado. Nos relacionábamos, no existía la tecnología que existe hoy y lo de tener telelvisión era un privilegio que muchos no nos podíamos permitir, pero éramos niños felices, quizás eche en falta eso en éste y otros barrios donde apenas se ven niños jugando.
¿Y qué más puedo contarles?, como dijo el poeta: “confieso que he vivido”, que he sido feliz con todo lo vivido, lo bueno y lo malo, y feliz de estar viva y poder contárselos a ustedes.
Bueno, y para concluir, y estando en los días previos a las fiestas, es mi deseo que todos lo pasen de la mejor manera posible acudiendo a aquellos actos que les resulten más atractivos de la variada programación que ha sido organizada por la asociación de vecinos. Sobra decir que toda la población de la isla está invitada y que haremos todo lo posible para que los visitantes se sientan como en su propia casa y se lleven un buen recuerdo, demostrándoles que seguimos siendo un barrio muy acogedor y que, es obligatorio aparcar los problemas cotidianos y disfrutar de estas fiestas.
¡Viva Titerroy y viva San José Obrero!
Muchas gracias y buenas noches

 

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Pregón de San Antonio Mª Claret (Altavista) 2017

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Por Ismael Martín Zerpa

 

El pregón de Ismael Martín arranca las fiestas de Altavista

Fuente: La Voz de Lanzarote. Francisco José Navarro 12/10/17

Con la lectura del pregón a cargo del vecino Ismael Martín Zerpa, el barrio arrecifeño de Altavista inició oficialmente las fiestas en honor a su patrón San Antonio María Claret. El acto que se celebró en el salón de la  Asociación de Vecinos Padre Claret de Altavista (…) A continuación subió al escenario el pregonero, Ismael Martín acompañado de la alcaldesa del ayuntamiento de Arrecife, Eva de Anta, el concejal de Fiestas y policía, David Duarte y la presidenta de la Asociación de Vecinos, Mª Carmen Santacruz. Acto seguido, con los nervios contenidos pero con mucho desparpajo comenzó Ismael a relatar sus vivencias. Una cruda y dura superación de supervivencia. Con apenas 14 años se desplazó desde su pueblo natal Máguez para trabajar como mecánico en la fábrica conservera Rocar  en Arrecife. Cuando contaba con 22 años decidió buscar otros horizontes y salir de Lanzarote.

 

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Pregón de San Ginés 2017

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 POR   ELIZABETH DE LEÓN EXPÓSITO

 

Buenas noches señora Alcaldesa, concejal de fiestas, comisión de festejos, autoridades, señoras y señores. Mostrar mi agradecimiento y enorme sorpresa por la designación de ser pregonera de nuestras fiestas patronales de San Cines.

Hace una millonésima de millonésima de segundo, digo esto, porque según dicen los sabios investigadores del origen de nuestra especie, sin comparamos el tiempo que lleva el hombre en La tierra con la existencia de nuestro planeta, apenas representa algún minuto… Como les decía hace una millonésima de millonésima de millonésima de segundo nacía en la calle La Palma número 8 en casa de mis abuelos maternos, situada dicha calle en el barrio de El Lomo, que junto con La Puntilla y Naos bordeaban El Charco de San Cines. Parto, según mi madre, atendida por doña Micaela, partera de formación adquirida por la experiencia, ya que por los años cincuenta nuestra ciudad carecía de tantas cosas… había tan poco. Aunque es verdad que en el comienzo de la década de los años 50 se inauguraba el Hospital Insular en Arrecife.

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Pregón de Ntra.Sra. del Carmen (Valterra) 2017

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POR  MIGUEL CEDRÉS Y FRANCISCO CEDRÉS

Señoras, señores, vecinos de Valterra y alrededores, autoridades y amigos… reciban un cordial saludo.
Intentaremos abrir las Fiestas de Carmen 2017 con un pregón mientras hacemos algo que hacíamos aquí de pequeños: tocar la guitarra, divertirnos y cantar… porque era una época en las que se escuchaba en la radio…
Como te extraño (Leo Dann)
Decíamos que enviamos un saludo de dos personas que vivieron el despertar del barrio al tiempo que despertaban sus vidas infantiles y adolescentes.

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Pregón de San José Obrero (Titerroy) 2017

Por Pedro Viera Espinosa

Buenas noches, alcaldesa del ayuntamiento de Arrecife, concejal de festejos, presidente de la AAVV de Titerroy, autoridades presentes, vecinos y vecinas del barrio de Titerroy.
No pude negarme a la invitación realizada por el presidente de la asociación de vecinos , Ismael Montero cuando en su día me propuso que fuera el pregonero de las Fiestas de San José Obrero 2017 porque para mí y para cualquier ciudadano o ciudadana de una comunidad que haya tenido una relación directa con la misma, bien porque ha nacido en ella o bien por la labor profesional, cultural o social desarrollada, es un honor y un motivo de satisfacción; por ello quiero agradecerle en estos momentos a él , a su junta directiva y a todos y todas que hayan confiado en mí para este menester. Por otro lado, es una oportunidad que me brindan para devolverle al barrio y a su gente lo mucho que me ha aportado, y lo sigue haciendo, en la formación de mi personalidad.
Con este discurso público quiero anunciar e iniciar la celebración de estas fiestas y al mismo tiempo invitarles a participar en ellas.
Ocurre que en estas intervenciones públicas, que sirven de alguna forma para conformar la historia del barrio, se suele hacer un recorrido por la historia del mismo a través de las vivencias del pregonero o a través de otras personas, aunque pueda que la visión de las mismas no coincida con la del resto (las cosas de la memoria y de las vivencias personales tienen esa peculiaridad).
El desarrollo del proyecto de vida de mis padres, José Mª y de Margarita, como el de muchos otros procedentes de distintos puntos de la geografía insular, se inicia con su llegada de aquellos al barrio en el año 1961 para instalarse en una vivienda sita en la calle Fray Mendo de Viedma. Las aspiraciones e inquietudes de los mismos coincidían con lo expresado por el poeta Pedro García Cabrera, en lo que a esperanzas y ansias de libertad se refiere:
Un día habrá una isla
que no sea silencio
amordazado.
Que me entierren en ella,
donde mi libertad dé sus rumores
a todos los que pisen sus orillas.
Solo no estoy. Están conmigo siempre
horizontes y manos de esperanza,
aquellos que no cesan
de mirarse la cara en sus heridas,
aquellos que no pierden
el corazón y el rumbo en las tormentas,
los que lloran de rabia
y se tragan el tiempo en carne viva.
Y cuando se liberen
del combate en que muero y en que vivo
la alegría del mar le pido a todos
cuantos partan su pan en
esa isla
que no sea silencio amordazado.
Los recuerdos que tengo de mi infancia y juventud están relacionados con los compañeros del CP Benito Méndez Tarajano y del Instituto Blas Cabrera Felipe tanto en el interior de los mismos como fuera del horario escolar.
La rigidez del sistema educativo hasta la muerte del dictador se fue transformando lentamente, sobre todo por la llegada de nuevos profesores y profesoras que coincidieron en el tiempo con el cambio político, el reparto de bolsas de leche y que utilizábamos como entretenimiento los juegos al boliche y al trompo, las visitas a los aljibes de la zona, las interminables charlas en la esquina de la calle Dr. Gregorio Marañón y avenida Eugenio Rijo , las actuaciones musicales para conseguir fondos para el viaje de fin de curso, la celebración de partidos de fútbol en distintos solares que hacían de instalaciones improvisadas (como el que estaba situado en lo que hoy es la Cruz Roja , o frente a la casa de los padres de Ismael Montero o al final de la calle Hermanos Álvarez Quintero) , las actividades realizadas por el C.D.C. Titerroy, la asistencia a proyecciones cinematográficas en el cine Hollywood , en donde algún joven animaba las películas como si de un actor más se tratara , o a otras salas como los cines Atlántida , Díaz Pérez o Costa Azul, con el consiguiente martirio de tener que subir la cuesta del fútbol , motivo por el que pocas veces me apetecía ir a Arrecife y digo Arrecife porque había una conciencia de que no pertenecíamos al mismo municipio.
Recuerdo también la presencia de establecimientos entrañables que hicieron una gran labor en la dinamización comercial de la zona y al mismo tiempo, en muchas ocasiones humana como la dulcería de Felisa, el Kilo, la de Frasca, en donde comprábamos las glorias de chocolate, las tiendas de Zenón y de Pepe Fernández, la churrería de Casimiro Tejera, la escuelita de doña Obdulia, el taller de Marrero, la farmacia de Juan Armas etc.
Decía el filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre que el hombre no es otra cosa sino lo que hace de sí mismo, y en eso los jóvenes del barrio con los que convivía tenemos que agradecérselo eternamente a nuestros padres, pero también a dos personas concretas, recordadas por todos nosotros siempre, y de una dimensión personal y humana de tan incalculable valor que, desde aquí, quiero rendirles, con mi humilde mención, un merecido homenaje. Ellos son: Manuel Jovani Beltrán y Juan Ramón Vera Lasso. Del primero muchos tenemos en mente, como si el tiempo se hubiera detenido, su capacidad de integración, de empatía y de solidaridad. Cuando se enteró de que iba a ser el pregonero de estas fiestas, quiso estar presente en este acto, desde la distancia, pues su testimonio supone, de alguna manera, escribirlo recordar una parte de la historia del barrio desde otra óptica distinta y por eso me permito reproducir el siguiente texto que me ha enviado:
“El próximo 3 de octubre hará 40 años de mi llegada a Lanzarote. Corría por el año 1977. Con apenas 22 años y lleno de ilusión y nervios llegué al CP Benito Méndez Tarajano, para ejercer de maestro.
Era mi primer destino. Mis vivencias de aquellos años, como si no hubiera pasado el tiempo, las tengo muy frescas en mi memoria “Ese barrio, Titerroy, antes Santa Coloma, con sus casitas terreras blancas, sus calles, algunas de tierra aun sin asfaltar, ese cine con sus butacas de madera; y esas gentes humildes, amables y generosas; ese colegio de varias alturas, con su campo de balonmano y sus aulas para chicos y para chicas, aun no existía la coeducación, con sus bombillas colgadas del techo; esos chicos y chicas, mis alumnos. En estos momentos me vienen a la mente tantos nombres: mi primera tutoría 6ºA chicas, seguramente me dejaré el nombre de alguna, le pido disculpas, María del Mar, Pilar, Olga, Fátima, creo que Rosana Arbelo, Carmen Dolores Déniz, María Dolores Lasso, Teresa, Dulce, Nereida, Rosi, Juana María, Consuelo, Esther, y otras más que ahora no recuerdo . Aunque no las he vuelto a ver desde entonces, siempre les guardaré un gran cariño. También recuerdo nombres de chicas de otros grupos más mayores como Berni Curbelo, Miriam Padrón, Georgina y como no Luci y a otras que recuerdo sus caras pero no sus nombres. Y no puedo dejar de nombrar al grupo de chicos: los hermanos César y Javier, Juan Ramón, Páez, Tabares, Juan Adelto, Pedro Cáceres, Jaci, y muchos más. Con algunos de ellos aun mantengo muy buena relación y cuando voy a Lanzarote, nos juntamos para comer: como Martín Martín, Ricardo Tavío, Pedro Viera y Francisco Javier López.”
De estos años en el barrio Titerroy y en el Benito Méndez Tarajano, podría escribir muchos folios, pero me conformo con escribir unas cuantas cosas, que mis recuerdos tienen siempre presente.
Recién llegado al centro, al mantener una muy buena relación con mis alumnos, hace que unos jóvenes del barrio, que estaban tratando de mejorar la convivencia de los muchachos y muchachas, realizando actividades para ellos, en un club, me proponen que participe con ellos, ayudándoles en dichas actividades, así que me hacen el carnet de socio con el nº 7, carnet que aun guardo. Por supuesto, este club que había empezado a caminar ya desde hacía un tiempo, era el Club San José Obrero. Y así empezamos a entrenar a grupos de jóvenes en el deporte de balonmano y a crear equipos, cosa que se hacía por las tardes, en el colegio Benito Méndez. Incluso creamos un equipo sénior, en el que yo también jugaba, reconozco que era bastante malo jugando, participando a nivel insular y provincial. Después, se continuó con el teatro y se representó Jesucristo Súper Star, un gran éxito. Poco a poco, la mayoría de los jóvenes del barrio fueron formando parte del San José. Tengo que reconocer que mi participación fue mínima si la comparo con la de aquellos jóvenes a los que quiero reconocer públicamente su labor, a la cabeza de todos ellos Lorenzo Lemaur, Rafael Allí, Casanova y Agapito, mi gratitud a ellos por todo.
Mis clases de Ciencias Naturales, mis experimentos de química, poco ortodoxos, mis conversaciones sobre su futuro con algunos de mis alumnos, Pedro Viera, Martin y otros muchos; como me contaban que habiéndome cogido algunos productos químicos y otras cosas que conseguían por ahí, experimentaban creo que en casa de Juan Adelto, con la consecuente regañina para él. Las pulgas que un día trago alguien, creo que Jaci, para estudiarlas… Y mis patios jugando a balonmano con los alumnos y alumnas.
El verano que no me fui a la península y se me ocurrió dar clase de repaso en el colegio para los suspensos, que en vez de venir ellos, la mayoría eran los que habían aprobado. Y que para poder entrar a dar clase, teníamos que saltar la tapia, ya que no nos quería abrir la puerta el conserje (yo tenía la llave del interior, pero no la de la calle).
Por último, recuerdo, cuando a final de curso de octavo de EGB, viene Pedro Viera a mi casa con el libro de Matemáticas de primero de BUP, para que se las explicara antes de ir al instituto, estuvimos dos meses con las matemáticas.
Así podría ir contando muchas más anécdotas, pero no quiero ser más pesado contando batallitas.
Después de mi partida de Lanzarote, he regresado varias veces a la isla, cada pocos años, disfrutando de ella de y de mis amigos.
Para terminar, querría decir, que mi vida en Lanzarote, siempre ha estado ligada al barrio Titerroy, allí me compré una de esas casitas, en la calle Carlos III nº 20 y allí estuve viviendo con mi mujer y mis tres hijos. Casa que sigue siendo de mi propiedad y que utilizaré cuando me jubile, para pasar largas temporadas en ella”.
Por su parte, Juan Ramón Vera Lasso, cura del barrio , nos transmitió el compromiso de los cristianos con los pobres , con los más necesitados. Por eso decía que la Iglesia no podía estar al margen de la política y que debíamos participar de ella. Fueron estas dos personas las que me hicieron descubrir mi opción al servicio público: la enseñanza y la política desde una posición de izquierdas. Al mismo tiempo, se desarrolló por aquel entonces un movimiento juvenil en torno a las parroquias de Arrecife que dio lugar al nacimiento de organizaciones cristianas que se transformarían (algunas de ellas) en partidos políticos. Además, otros jóvenes del barrio fuimos catalizadores de la creación, en los años ochenta, del C. D. C Titerroy, asociación que, aparte de conseguir el objetivo principal que era formar a los mismos en el deporte y como personas, sustrayéndolos de las drogas, (una de las lacras sociales que más estragos hizo en las familias), ofertaba otras modalidades deportivas distintas a las que se practicaba como fue el baloncesto. Me gustaría recordar también la utilización de la antigua casa del cura o biblioteca como sede de la asociación, y después para el disfrute de otros colectivos, incluida la propia AA VV.
En este breve recorrido por la historia del barrio, me gustaría destacar, por último, otro de los logros de la asociación y fue que en el año 1990, en sesión plenaria del ayuntamiento de Arrecife se aprobó el cambio de denominación del barrio, después de una intensa campaña de recogidas de firmas en las que los vecinos y vecinas de éste participaron activamente.
Un pregón no sólo debe de servir para anunciar un periodo festivo sino que además en este caso, al coincidir que para nuestro barrio el día de San José Obrero sea el Día Internacional de los Trabajadores, es de recibo reivindicar lo que es deseable: que tengamos un trabajo digno, un salario justo para hombres y mujeres y una vivienda digna.
Con este pregón quiero, por último, celebrar, la evolución del barrio, desde su creación con las primeras viviendas allá por el año 1957 hasta la actualidad, pues ésta ha sido espectacular. A ello ha contribuido un casi perfecto planeamiento urbanístico, la mejora de la red viaria, la presencia de zonas arboladas e importantes infraestructuras deportivas, educativas y culturales que se verán incrementadas en el futuro. Todo ello no hubiese sido posible sin la participación de los vecinos y vecinas del barrio, de ustedes, personas trabajadoras como el propio San José Obrero, carpintero de Nazaret; personas luchadoras por enfrentarse tanto al terrible drama de la droga como a otras situaciones económicas y sociales desfavorables y personas solidarias, como también lo fueron los primeros habitantes de Titerroy que acogieron e integraron a los que llegaron de otras latitudes y lo siguen haciendo. Por eso, y a modo de despedida, quiero dedicarles a ustedes, gentes del barrio de Titerroy, este poema de la nicaragüense Giaconda Belli :
Uno no escoge
Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero deja huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un
deber de amor que cumplir,
una historia que nacer
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

Muchas gracias y felices fiestas

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